jueves, 12 de mayo de 2016

Videojuegos: La trilogía Borderlands


¿Qué pasa si juntas la acción en primera persona con una jugabilidad intuitiva, un sistema de obtención de armas totalmente aleatorio, toques de rol, personajes que revientan el medidor de carisma y un humor absurdo?
Pues Borderlands es lo que pasa, una saga de videojuegos tremendamente divertida y con cientos de horas para entretener a los jugadores que se atrevan a adentrarse en la Tierras Fronterizas. Tres entregas principales, más una aventura gráfica adicional, que se han ganado a pulso una importante legión de seguidores entre los que me incluyo.
Sí, es una de mis sagas preferidas, siendo su segunda parte uno de los títulos que más he disfrutado y que sitúo entre mis videojuegos favoritos, además de tener a uno de los mejores villanos que he visto nunca. En muchos aspectos Borderlands me parece insuperable.


Me adentré en la trilogía hace varios años gracias a una oferta de las dos primeras entregas. Lo primero que me llamó la atención fue el estilo visual, una especie de cell shading (hacer que los gráficos hechos por ordenador parezcan dibujados a mano, como en un cómic) increíblemente logrado, así como el humor que destilaba todo el juego desde el minuto uno. También es destacable la cantidad de misiones y tareas secundarias a completar, que alargan muchísimo el juego (así como la posibilidad de empezar de nuevo manteniendo el nivel y aumentando la dificultad).
Una vez me fui acostumbrando a la jugabilidad (tarea nada complicada, ya que es todo muy intuitivo) y comprobé que cada personaje escogido cambiaba totalmente la forma en que había que abordar los tiroteos y combates, quedé muy enganchado.


El primer Borderlands (2009) nos presentaba el caótico planeta de Pandora, donde una importante corporación había estado años buscando una supuesta Cámara alienígena llena de tesoros y tecnología sin obtener ningún resultado.
Perdiendo la esperanza, la corporación abandonó el planeta dejando tras de sí a toda su mano de obra (convictos obligados a trabajar) coincidiendo esto con el momento en que todos las peligrosas criaturas de Pandora salían de su hibernación. Aquel lugar se convirtió en el destino más peligroso posible, pero la leyenda de la Cámara alienígena perduró y hordas de cazatesoros y aventureros lo suficientemente ingenuos para creérsela comenzaron a viajar a Pandora en busca de fortuna.
Comenzaba la era de los buscacámaras.

En esta primera entrega podíamos jugar como uno de los cuatro aventureros principales, Mordecai el cazador, Roland el soldado, Brick el berserker y Lilith, una de las seis sirenas del universo (mujeres con poderes especiales). Cada uno de ellos con un estilo propio (tenemos ramas de habilidades únicas para cada personaje) y predilección por armas concretas (algo que se eliminó en entregas posteriores de la saga).
La misión es encontrar la Cámara, dando siempre por supuesto que existe pese a ser un mito. En el camino habrá bandidos, todo tipo de monstruos y varios personajes amistosos de los que nos costará fiarnos debido a sus excentricidades. La historia de este primer Borderlands no es muy compleja, pero la originalidad que destila todo Pandora (con alguna referencia graciosa a Mad Max e incluso Fallout) y el divertido camino que debemos recorrer desde el principio hasta el sorprendente final hacen de él un juego increíble.


Por suerte, Pandora no había acabado con nosotros y tres años después salió Borderlands 2 (2012), el que para mí es el mejor de toda la saga. Volvíamos a encarnar a un grupo de buscacámaras, Axton, Zero, Salvador y Maya (después se añadieron Gaige y Krieg como contenido descargable), pero nuestra misión ya no era simplemente buscar antiguos tesoros, sino librar al planeta del tirano más cruel de la galaxia, el autoproclamado héroe Jack el Guapo.
Este villano, que derrocha un carisma y humor insuperables, era el punto central de Borderlands 2. Siempre estaba presente, ya fuese enviándonos enemigos o contactando directamente con nosotros para soltar alguna gracieta de mal gusto, dejando bastante claro que era necesario acabar con él, aunque a muchos jugadores nos llegó a caer increíblemente bien.

En esta entrega se añadieron un montón de armas con efectos especiales tan raros como espectaculares, manteniendo un sistema de obtención aleatorio pero eliminando las compatibilidades, de forma que todos los personajes podían usar igual de bien todas las armas (aunque a algunos se les permitía gastar puntos de habilidad en mejorar su efectividad con unas u otras, pero todo opcional), pero estando aún así tremendamente diferenciados unos de otros debido a sus poderes únicos.
El juego era enorme, muy divertido, plagado de sorpresas y referencias y con una jugabilidad que difícilmente pase de moda.


El último título de la trilogía principal fue Borderlands: The Pre-Sequel (2014), situado cronológicamente después del primero y un poco antes del segundo (de ahí su curioso nombre, "pre-secuela") para mostrarnos como el villano de la saga alcanzaba su posición de poder. El nuevo grupo de personajes trabajaba buscando una Cámara en Elpis (la luna de Pandora) para uno de los empleados de la corporación Hyperion, quien se convertiría en un futuro en su líder y se llamaría a sí mismo Jack el Guapo.
Podíamos ser Wilhelm, Nisha (los dos fueron enemigos importantes de Borderlands 2), Athena (aparecida en una expansión de Borderlands y narradora de este juego) y la mascota de la franquicia, Claptrap. Más tarde se añadió a la Baronesa y a Jack, un doble de Jack Guapo con personalidad propia. Se añadieron ciertos comentarios extra que nuestros personajes hacían en determinadas situaciones, de forma que siempre tuviéramos presente a cuál de ellos habíamos escogido y su personalidad.

Aunque The Pre-Sequel era un juego muy completo y añadía algunas novedades (medidor de oxigeno, armas láser y criogénicas....) no dejaba de sentirse como una extensión de la segunda parte y el concepto de precuela no estaba implementado de forma creíble. Daba la impresión de que todo lo que ocurría en Pre-Sequel venia del 2, cuando debería haber sido al revés. En mi opinión, al menos la mitad de los personajes jugables no alcanzaban el altísimo listón puesto por los de las otras entregas.
Lo mejor de esta entrega era disfrutar de la locura de Jack el Guapo de forma directa y que, en ocasiones, se daba información sobre las Cámaras alienígenas que probablemente sea relevante en futuros títulos de la saga.


Sin duda, las dos características principales de los tres títulos son el humor y la diversión. No gustarán a todo el mundo, pero aquellos que vean en Borderlands una saga acorde a sus gustos no podrán desengancharse en mucho tiempo. 
Su combinación de géneros como disparos en primera persona, mundo abierto y rol es realmente efectiva y muy pocos estudios se atrevían a desarrollar una mezcla así hasta hace pocos años. Los tres títulos siguen teniendo jugadores activos para el multijugador cooperativo (uno de los aspectos más atractivos para muchos) y la empresa responsable no da señales de haberse olvidado de su exitosa franquicia, por lo que no seria raro que viéramos un Borderlands 3 en uno o dos años.

Esperemos que, de sacarse una nueva entrega (debería, ya que la trama ha quedado muy abierta) sigan con el mismo ritmo y nos deleiten con un nuevo grupo de personajes carismáticos y divertidos.
Quién sabe si volveremos a Pandora, a Elpis o viajaremos a otros planetas en busca de nuevas Cámaras. Lo que está claro es que volver a poner Borderlands en el punto de mira de los jugadores sería una increíble noticia. 


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