viernes, 28 de marzo de 2014

[Análisis] Bravely Default (2013): El Gran Homenaje


Estábamos a punto de perder la esperanza de volver a probar un JRPG de los de antes, de esos que te cuentan una historia de una narración insuperable que no se corrompe con personajes superficiales, jugabilidad mediocre o los malditos micropagos y expansiones lamentables. En el olvido han quedado ya juegazos como los de la época dorada de Final Fantasy y nos hemos tenido que conformar con imitaciones algo entretenidas en el mejor de los casos, y auténticos insultos a nuestra inteligencia (no hay más que echar un vistazo a lo último de la mencionada saga) en el peor.
Pero de pronto, como caído del cielo, llegó a 3DS Bravely Default, el título de rol por turnos japonés más parecido a mi querido FFIV que he visto nunca.
Una razón para volver a tener esperanza.



En cuanto a la historia hay que decir que es todo un tópico en el género, siendo la primera vez que esa palabra significa algo bueno en un videojuego.
En el mundo de Luxendarc hay una religión fuertemente arraigada conocida actualmente como Ortodoxia, la cual basa sus creencias en la adoración de los cuatro grandes cristales que supuestamente mantienen el equilibrio y el orden. Cada uno de estos cristales posee un templo en su honor ocupado únicamente por mujeres, una de las cuales es elegida como vestal para ser la única con la capacidad de mantenerlos puros y protegerlos de la oscuridad.
Al norte, sin embargo, el reino de Eternia pretende extender el anticristalismo, que obviamente va en contra de la Ortodoxia.

Los cuatro héroes de Bravely Default se presentan desde el inicio de esta historia al verse envueltos en mitad del conflicto de los cristales.
Agnés Oblige es una joven vestal del cristal del viento que ve impotente como su templo es dominado por una oscuridad de la que solo ella logra escapar.
Tiz Arrior, un simple pastor, se convierte en el último superviviente de un gran desastre que le arrebata a todos sus seres queridos y que parece estar relacionado con la corrupción del cristal del viento.
Mientras ambos buscan ayuda, Edea, la hija del templario, parte desde Eternia junto a un gran ejército con una peligrosa misión que amenaza con cambiar el mundo.
Por último está Ringabel, un mujeriego con amnesia total que acompaña al grupo porque así lo dice su libro, un extraño diario donde están escritas todas las aventuras que vivirán en un futuro próximo.
Es todo un acierto recurrir a la fórmula de incluir los miembros justos para el grupo, ya que aumenta la inmersión en el argumento.


Con el gran avance sufrido por el mundo de los videojuegos en los últimos años no es de extrañar que Bravely Default este lleno de novedades pese a ser un claro homenaje a los clásicos, pero ninguna desmerece la obra y sirven para hacerlo aún más adictivo.
El juego es el típico de batallas por turnos, con sus sistema de experiencia y equipamiento, aunque también se han incluido los trabajos, al estilo de Final Fantasy III e incluso el Tactics, para darle variedad y libertad de elección.

La novedad principal es el Brave-Default, un añadido al combate que consiste en usar PB (puntos brave) para atacar varias veces seguidas en un mismo turno. La única forma de conseguir estos puntos es usar Default, que sustituye al clásico defender de toda la vida (sufrimos menos daño pero no hacemos nada) con el añadido de sumarnos un PB al turno siguiente. Si usamos Brave sin tener los puntos suficientes estaremos inactivos tantos turnos como ataques realicemos ese turno, dándole un toque muy estratégico a los combates si tenemos en cuenta que nuestros enemigos también tienen este sistema de combate.


El tema de los trabajos u oficios está sacado directamente del usado en varios Final Fantasy, por el cual cada personaje tiene unas estadísticas, habilidades y un papel diferente en batalla en función del trabajo que tenga seleccionado. Son un total de 24 oficios diferentes y para tener acceso a ellos la única condición es derrotar al personaje que lo tenga, ya sean enemigos principales de la historia o jefes a batir para cumplir las misiones secundarias (variadas y muy interesantes si te gusta el argumento).

Excepto por unos pocos bastante curiosos, estos trabajos son los clásicos roleros que todos los personajes de FF han utilizado desde siempre y permiten a cada jugador tener un estilo de combate diferente con todo tipo de combinaciones. Al principio tendremos únicamente los básicos como caballero, mago curativo o mago ofensivo, pero al ir avanzando desbloquearemos oficios mucho más avanzados y bastante interesantes de probar, como maestro de espadas, pirata, invocador y ocultista.
Pese a las apariencias ninguno de los cuatro protagonistas destaca en nada al principio, dejando a nuestra elección en que se convertirán.


Con un nombre diferente, quizás para evitar que se establezca mucha relación entre ellos debido a los últimos fracasos, Bravely Default es en todos los sentidos el tipo de juego que muchos describiríamos como un Final Fantasy de los de toda la vida.
La aventura de Tiz y sus compañeros perfectamente podría guardarse en esa pequeña biblioteca imaginaria donde algunos guardamos con cariño las vivencias de Yitán o el viaje de redención de Cecil. Bravely Default es un pequeño rayo de esperanza de la nueva era de videojuegos, ¿Se convertirá en el principio de una nueva saga?.
Por el bien del género de los JRPG y de los amantes de los videojuegos en general, esperemos que así sea.

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