domingo, 29 de septiembre de 2013

Un gran descubrimiento: Los Corazones Negros


La lectura es sin duda alguna mi gran pasión, superando con creces a mis otras dos grandes aficiones que son los videojuegos y el manga.
Desde que escribí acerca de la saga de Geralt de Rivia, no había vuelto a hablar de este medio aunque tengo preparadas otro par de sagas, sin embargo, desde hace un tiempo me he dedicado a leer las novelas basadas en el mundo de Warhammer (conocido normalmente como un juego de rol y modelismo sobre tablero) y me he visto "obligado" a hablar de una de ellas.

Las historias que he encontrado son alucinantes, narradas de forma excelente y con argumentos complejos, llegando a ser parte de mis obras favoritas pese a haber leído novelas mucho más reconocidas.
El infame Darkblade, el cazarrecompensas Brunner o La Tormenta Mágica son algunas de las mejoras historias que he leído nunca, pero es muy difícil exponerlas en este blog ya que el mundo de Warhammer es quizás demasiado amplio, con tantísimas razas y criaturas en constante guerra.

Pero hace unos días me metí de lleno en una trilogía que siempre había ido posponiendo pensando que no era de mi agrado. Tras pasar apenas los dos primeros capítulos me quede completamente embelesado y decidí que cuando terminase la primera parte escribiría sobre ella.
Corazones Negros me ha hecho disfrutar como pocos libros antes.

El equipo de los proscritos

En El Azote de Valnir, primera parte de la trilogía, nos encontramos con Reiner Hetzau, que se encuentra preso y a la espera de su inminente ejecución.
Por el bien de los suyos, Reiner mató a una bruja disfazada de sacerdotisa, pero de cara al resto del mundo lo que hizo fue asesinar a una mujer santa a sangre fría, por lo que su acto heroico lo llevó a los calabozos y a una condena de muerte.

Horas antes de la ejecución, Reiner y otros cuantos condenados a muerte son llevados ante un noble señor, quien les ofrece un indulto total a cambio de escoltar a una dama en busca de una antigua reliquia capaz de funcionar como arma contra el Caos (el eterno enemigo de la sociedad humana y el resto del mundo).
A pocas horas de pasar por el tajo del verdugo, los presos no tienen posibilidad de elegir.
De esta forma Reiner acaba formando equipo con un variopinto elenco de hombres que es, en mi opinión, uno de los mejores grupos de personajes que he podido ver en una novela.


Así, Reiner acaba formando parte de una compañía de granujas que incluye a un gigantesco ingeniero que acabó con la vida de quienes se burlaban de el, un joven que asesinó a un soldado que intentó violarle, un artillero que le tiene miedo a prácticamente todo, un caballero que mató a un niño en duelo, un mercenario extranjero acusado de contrabando, un cirujano que disfruta violando brutalmente a muchachas y dos piqueros de origen humilde que mataron a su capitán por la espalda.

A las ordenes de un severo pero honrado capitán y de la misteriosa dama, el grupo acaba viviendo muchas aventuras y enfrentándose a grandes peligros durante su búsqueda de la reliquia.
En cierto punto se vive un giro argumental descomunal (aunque no muy inesperado) y el objetivo de los delincuentes se convierte en una lucha contra los peores males del mundo para lograr no solo su indulto, sino salvar al propio Imperio de la humanidad.



De todas las virtudes que tiene esta novela, lo que más me ha gustado es el hecho de que los personajes carecen de "descansos", es decir, la aventura sigue un ritmo fijo de principio a fin que te mantiene enganchado.
Los Corazones Negros no paran a dormir, apenas comen y las heridas que sufren van en aumento (perdidas o roturas de miembros que se mantienen durante toda la novela, haciendo que la recta final sea muy emocionante).

El Azote de Valnir tiene acción, terror, aventura y un humor que me ha hecho soltar más de una carcajada, además de la pequeña lección de que la obediencia ciega no lleva a ninguna parte.
No puedo esperar a ponerme con La Lanza Rota y ver que nuevas aventuras les depara esta segunda parte a Los Corazones Negros.

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