viernes, 30 de mayo de 2014

Grandes Mangas IX: Fairy Tail (2006)


Cuando me decidí a escribir sobre Rave dije que era uno de los mejores mangas que había leído nunca y a día de hoy únicamente Rurouni Kenshin está al mismo nivel en mi top de preferidos.
También dije que su autor, Hiro Mashima, no había sido capaz de crear ninguna obra a la altura, refiriéndome en concreto a su actual gran éxito: Fairy Tail.

Desde que lo empecé a leer, Fairy Tail siempre me ha parecido demasiado descarado con algunos errores que un manga de su nivel no debería cometer o al menos dejar ver con tanta facilidad. Esto ha hecho que lo compare con Rave, del mismo autor y con un estilo muy similar pero que sabe llevar muy bien esos "errores".
Pero no voy a mentir, por muchas críticas que tenga contra Fairy Tail la verdad es muy simple: Me encanta.

Si, es bastante contradictorio, pero creo que precisamente por eso le he cogido tanto cariño a este manga.


El argumento, aunque tiene un comienzo algo simple, resulta bastante prometedor. En el Reino de Fiore existen los Gremios de Magos, lugares donde se reunen diferentes personas para realizar trabajos relacionados de algún modo con la magia. Lucy Heartfilia, una maga de los espíritus estelares (la clásica invocadora) sueña con entrar a formar parte de Fairy Tail, el Gremio más famoso de todos por la fuerza y el gamberrismo de sus miembros.

Un día se encuentra con Natsu Dragneel y su gato Happy, dos de los miembros más importantes de Fairy Tail. Tras conocerse, Natsu le dice a Lucy que si quiere unirse al Gremio no tiene más que seguirlo.
A partir de ahí, y tras presentar a algunos de los miembros más gamberros y poderosos de Fairy Tail, comienzan las aventuras de Lucy, Natsu y el resto de personajes que forman parte del Gremio.


Antes de ponerme con las virtudes de Fairy Tail me veo obligado a comentar lo que considero fallos importantes. Para empezar, a partir de semejante introducción y teniendo en cuenta el abanico de posibilidades que ofrece el tema de la magia, me ha decepcionado mucho la forma que ha tenido el autor (y que aún tiene) de crear arcos argumentales.
Todos dan la sensación de ser muy improvisados y sin mucha relevancia en el conjunto del manga, hasta el punto de que para narrar el suceso más importante hasta ahora se ha utilizado un torneo, el clásico recurso que intentan evitar todos los autores actuales.
Para disimular esto, la trama a veces se centra únicamente en dos o tres personajes concretos, pero no es una técnica muy efectiva.

Tampoco me gusta la manía cada vez más en aumento que tiene el autor con exhibir a los personajes, refiriéndome obviamente a los femeninos (también se pasa con los masculinos, pero ese tema nunca ha sido tomado en serio).
Muchos mangas juveniles hacen esto de vez en cuando, pero Fairy Tail utiliza los desnudos parciales o incluso casi explícitos tan a menudo y en unos momentos tan concretos que la impresión que causa es "no tengo ni idea de como afrontar esta parte" o "necesito rellenar un poco el capítulo".
Que en todos los combates importantes de Lucy se le rompa ese minúsculo top y tenga que taparse las vergüenzas con una tela del tamaño de su minifalda.....le quita bastante seriedad.
Además, menuda manera de manchar la memoria de uno de los combates de Julia, el mejor personaje femenino de Rave.


Ahora bien, ¿Por qué me gusta Fairy Tail?. Muy fácil, porque los personajes son creíbles.
Siempre le he tenido cierta manía a los protas principales de los mangas juveniles, son optimistas, siempre acaban esbozando una sonrisa y la gente confía en ellos nada más conocerlos. No me trago semejantes actitudes, no me trago que un malo pueda hacerse bueno por la iluminación divina de la bondad del protagonista porque me parece estúpido, pero con Fairy Tail eso cambia.
Los personajes son en su mayoría así, alegres y optimistas, escondiendo siempre algún secreto o un pasado doloroso con demasiada facilidad pero lo que les diferencia de otros mangas es su capacidad para transmitir realmente estas sensaciones

Hay un compañerismo y un sentimiento de protección entre todos los miembros de Fairy Tail que incluso te parece normal que el clásico personaje "neutral tirando a malo" acabe uniéndose a ellos o que muchos de los malos malísimos se sorprendan al escuchar lo que sienten Natsu y sus amigos.
Te llegas a creer que a cualquiera se le ablandaría un poco el corazón viendo semejante unión entre los protas.

Con todos sus grandes defectos, Fairy Tail logra evitar una de las pocas contras que siempre he visto en el manga de su mismo género. Eso es razón más que suficiente para considerarlo un gran manga y confiar en que lo siga siendo durante mucho tiempo.

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