lunes, 18 de julio de 2016

The Witcher 3: Blood and Wine (2016)


Saber que la última entrega de la Saga del Brujo dentro del mundo de los videojuegos iba a ser excelente, en parte gracias a lo visto en sus dos primeras partes, no nos preparó debidamente para lo que se nos venía encima. Presenciar el nacimiento de uno de los mejores RPG (siendo encima un ARPG) y quedarnos boquiabiertos con su calidad narrativa, muy superior a la media, y con una ambientación perfecta para nuestro amigo Geralt, fue una de esas experiencias que los jugadores siempre recordaremos.
Con todas sus cosas positivas, The Witcher 3 recibió además varios DLC gratuitos, actualizaciones constantes para reparar errores y, finalmente, un par de expansiones que estaban a la altura, o incluso por encima, de la historia principal del juego. La segunda ha sido Blood and Wine, todo un alarde de calidad y esfuerzo por parte de los creadores del juego, que han sabido plasmar todo lo que The Witcher ha supuesto para sus jugadores en un contenido que será lo último que veremos del Brujo en muchísimo tiempo.


Esta última y enorme expansión vino acompañada de una nueva actualización del juego que alteraba los menús y el inventario haciéndolos mucho más intuitivos y atractivos, un cambio que mejoró enormemente la experiencia de juego, pues los menús originales eran bastante mediocres y llegaban a empañarla considerablemente.
Se podría decir que la obra maestra de CD Projekt Red se ha despedido por todo lo alto, aunque también es cierto que ha estado ahí arriba desde que su salida y que, por muchos años que pasen, ya se ha ganado un hueco entre los mejores de la industria.


La propuesta de Blood and Wine es ofrecer una de esas grandes expansiones acordes a cualquier juego de rol con mecánicas de mundo abierto, es decir, darnos toda una zona nueva, enemigos nunca vistos, equipamiento que mejora el que ya considerábamos inmejorable, niveles extra para el personaje y una historia lo más digna posible. Y la verdad es que consigue darnos todas esas cosas con gran excelencia, no alcanzando la perfección porque la experiencia queda ligeramente empañada con algún fallo (supuestamente en proceso de ser solucionado) y por ciertas novedades que se desperdician al ser lo último que vamos a hacer en la partida.
La propia expansión nos motiva a gastar el oro acumulado durante horas en cosas que luego vamos a perder al pasar al New Game + y nos da nuevas habilidades que no podrán aprovecharse al 100% al estar tan cerca de hacer todo lo que permite la partida, pero intenta compensarlo con recompensas bastante sustanciosas en las misiones secundarias.

El argumento de B&W es todo un homenaje a las historias del Brujo y los fans de las criaturas sobrenaturales y relatos caballerescos. En cualquier momento del juego (aunque el nivel mínimo recomendado es el 34, con el que acabamos la trama principal) podremos encontrar un contrato muy especial en el que se realiza un llamamiento a "Sir Geralt de Rivia", puesto por, como comprobaremos si seguimos las indicaciones, los caballeros errantes Palmerín y Milton.
Ambos hombres han sido enviados en busca del Brujo para solicitar su ayuda en la búsqueda y eliminación de una misteriosa bestia que está asesinando a las virtuosas gentes de Toussaint, prometiendo a cambio una recompensa a la altura del trabajo. Pese a no ser una petición muy convencional, el deseo de nuevas aventuras nos llevará a una región totalmente nueva (ya conocida en los libros) y plagada de grandes peligros, no todos ellos en forma de monstruos. 



Toussaint es un lugar precioso, con enormes viñedos, pastos, bosques, antiguas ruinas y cuevas, todo ello acompañado de nuevas criaturas, grandes diseños de los personajes no jugables y misiones que nos motivarán a aprovechar todo lo anterior. Es increíble el trabajo que han realizado desde CD Projekt Red al lograr algo que muy pocas veces se ve en el mundo de los videojuegos: Hacer que un producto sea muchísimo mejor de lo que parecía en el tráiler.
Recorrer los nuevos parajes (que se añaden como una zona extra del mapa, similar a lo que es Skellige, Velen y el resto) a lomos de nuestra vieja amiga Sardinilla es tan delicioso como esperábamos, aunque Toussaint es bastante más grande de lo que parece a simple vista y podemos toparnos con misiones que nos obliguen a cabalgar largas distancias (lo cual no es algo malo, aunque puede acabar dando pereza si llevamos encima muchas horas del juego principal). Misiones que, como ya he mencionado, dan recompensas muy buenas como grandes cantidades de oro u objetos útiles, aunque muchas siguen estando "bloqueadas" para algunos jugadores ya que hay un error que impide hablar con los emisores de algunos encargos.

La región también incluye cosas importantes como un artesano de nivel máximo o una casa de nuestra propiedad (en ella gastaremos un montón de oro que, en mi opinión, no merece tanto la pena al ser una expansión de final de juego), así que en realidad no tendremos muchas razones para salir de Toussaint y la sensación de haber realizado un viaje a un lugar lejano será más efectiva.
Los nuevos enemigos son bastante interesantes, sobretodo los que protagonizan Blood and Wine y que son una revisión/ampliación de cierto tipo que ya conocíamos en el juego base (no diré más, pero el título de la expansión es bastante revelador). Jugar en la dificultad más alta se convierte de nuevo en una opción a tener en cuenta, ya que tendremos que aprendernos las mecánicas y movimientos de estos nuevos monstruos como si empezásemos desde el principio.



Debo volver a recalcar el asunto de la trama porque creo que es lo mejor de toda esta expansión con mucha diferencia y la historia mejor contada que han tenido los videojuegos de The Witcher. Está tan a la altura de los libros originales del Brujo que alguien como yo, que soy muy exigente con el tema de las adaptaciones (aunque seguramente quisquilloso sea un término más exacto) se ha sentido como dentro de una de las historias originales que se idearon para Geralt. La ambientación, los personajes y el papel de nuestro protagonista son mucho más fieles en Blood and Wine de lo que eran en cualquiera de las tres entregas principales. Humanos malvados, monstruos buenos, secretos muy perturbadores y sucesos en los que a veces tendremos que ser meros espectadores sin poder cambiar las cosas de forma radical. Eso es lo que implica ser el auténtico Geralt, el que vemos en los libros y que se había ido perdiendo poco a poco al volverse protagonista total de sus historias.

Estamos ante una de las expansiones más logradas en un videojuego, alcanzando unas cotas de calidad muy demandadas en el pasado y, seguramente, muy escasas en el futuro que la industria deja entrever con sus constantes políticas de contenidos de pago muy poco trabajados.
Blood and Wine es todo lo que un fan de la saga, o de esta tercera entrega en concreto, desearía ver en un contenido adicional y dudo mucho de que alguien, por muy detractor que sea de The Witcher, pueda sacarle una cantidad importante de fallos. Nueva, enorme y hermosa región a explorar, nuevos enemigos, una trama soberbia y mil razones para volver a ponernos en la piel del legendario Brujo durante su gran despedida.
CD Projekt Red ya había logrado que su obra pasara a la historia de los videojuegos, pero con esta última expansión han querido volver a coronarse y demostrar que, cuando se quiere, se puede.


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