sábado, 16 de enero de 2016

Grandes Mangas XV: Hunter X Hunter (1998)


Ya son dos manga creados por Yoshihiro Togashi los que tengo en mi poder, siendo ambos auténticas joyas. Primero fue Yu Yu Hakusho, una obra de diecinueve tomos con la que disfruto como un enano (aunque falla un poco tanto en el inicio como en el final) y, un tiempo después, empecé con una gran serie que aún se está publicando y que me gusta más y más con cada nuevo tomo que se publica: Hunter X Hunter.

Algo que me ha quedado bastante claro leyendo este manga es que el señor Togashi es raro, muy raro. Un obseso de ciertas cosas que otros autores de manga pasan por alto, un entendido en temas que no suelen ser muy populares y un autor tan detallista que explica absolutamente todo lo que pasa en sus obras, aunque le lleve capítulos enteros. Dicho de otra forma, es un verdadero genio del manga.
Puede que no sea muy constante en sus dibujos (algunas escenas son detalladas y de una calidad soberbia, pero otras son vacías y poco trabajadas), o que tenga un estilo algo denso para los lectores del género, pero creo que no hay ninguna duda de que sus obras son únicas.


El personaje principal de Hunter X Hunter es Gon, un chaval que sueña con seguir los pasos de su desaparecido padre y convertirse en Hunter, una ocupación solo apta para los más fuertes y valientes que quieran dedicarse sin restricciones a cualquier cosa que suponga un peligro de muerte, ya sea la caza de monstruos, la búsqueda de criminales e incluso la obtención de ingredientes exóticos.
Durante los primeros capítulos, centrados en el duro (y aleatorio) examen para obtener la licencia de Hunter, Gon conoce a los tres compañeros que tendrá durante el resto de la aventura, aunque uno de ellos acabará destacando con bastante diferencia hasta el punto de ser coprotagonista del manga. Son unos personajes tan curiosos como efectivos, una fórmula que se repetirá con el resto de nuevas caras, especialmente las antagónicas.
Todos los diseños tienen la inconfundible y excéntrica firma de Togashi, algunos claramente sacados de su obra anterior (el padre de Gon es prácticamente el prota de Yu Yu Hakusho, Yusuke, con unos cuantos años encima), pero todos muy originales.

La temática principal del manga son las peleas (aunque el estilo de Togashi aporta gran variedad de situaciones), a cada cual más vistosa e interesante, ya que en el mundo de Hunter X Hunter existe una especie de energía vital derivada de la determinación y la personalidad de cada individuo, cuyo entrenamiento permite manifestar poderes completamente únicos. Dar puñetazos capaces de destrozar una montaña, meterse en la cabeza de los demás, invocar una aspiradora chupasangre o manipular cadáveres son algunas de las cosas que podemos ver en este manga. 
Pensaba que la única ambientación que nunca tenía límites creativos era el de los monstruos y demonios, pero es obvio que me equivocaba.


Los arcos argumentales están muy currados, con varios puntos en común pero sin formar parte de una trama cerrada donde se repitan los enemigos a los que se enfrenta Gon. Pese a las más que claras diferencias, diría que en este sentido Hunter X Hunter me recuerda a One Piece, el manga maestro en dividir arcos argumentales sin que ninguno pierda fuelle.
Ahora más que nunca me doy cuenta de lo valiosa que es esta característica, ya que es un sello de calidad que impide a una obra tener altibajos tan grandes como los que sufren, por ejemplo, Naruto (serie que nunca volví a ver con los mismos ojos) o Bleach (que falla precisamente al hilar sagas, aunque sabe remontar con un poco de espectáculo).
Las aventuras de Gon nunca aburren, y el autor siempre se guarda algún malo malísimo con un poder excepcional y macabro o algún aliado con un poder, bueno, aún más macabro (en las obras de Togashi hay personajes nobles, pero ninguno es un inocentón).

Me gustaría hacer hincapié en esto, ya que también me parece un poco inusual dentro del manga juvenil. Ningún personaje se libra de tener una vena violenta, morbosa u oscura, ni siquiera Gon (los protagonistas del género suelen ser mucho menos propensos a alternar su calida bondad con destrozar caras), y no hay mucha censura en cuanto a la sangre y las heridas graves que puedan derivar de una pelea a muerte (hay muchos manga de peleas en los que un brazo roto es como un unicornio, pero aquí no).
En Hunter X Hunter cualquier enfrentamiento se zanja con una buena colección de lesiones y heridas, otro punto a favor siempre que no se abuse de la violencia gratuita, algo que se hace en alguna ocasión.


En definitiva, la obra cumbre del ya mencionado autor y una clara recomendación para cualquier lector de manga juvenil, ya sea veterano o novato.
Una de las pocas series con las que no hace falta hacer elucubraciones y sacar teorías raras sobre ningún personaje o lugar, porque es todo tan completo e interesante que no hay cabida para nada externo. Intentando ser lo más cuidadoso posible con los spoilers, merece mencionarse como ejemplo de esta virtud a la Tropa Fantasmagórica, el grupo de criminales más variopinto y llamativo del mundo de Hunter X Hunter creados de tal manera que no habrían resultado ni la mitad de carismáticos en cualquier otro manga. Sus diseños se explican por sí solos.

Apenas suelo mencionar a los autores de los manga sobre los que me gusta escribir, pero esta vez me he visto obligado a hacerlo continuamente. Nunca sigo las trayectorias de un mangaka concreto y prefiero hablar de la obra sin darle mucho protagonismo a su creador, pero tener dos manga de una misma persona y ser ambos tan especiales era algo que no podría dejar pasar como una mera casualidad.
Con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, la última y mayor obra de Yoshihiro Togashi es realmente especial.

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