domingo, 20 de febrero de 2022

Vuelta a las esencias: Pokémon Espada.

He estado sin comprar juegos de esta franquicia casi tantos años como los que lleva abandonado este blog así que, aprovechando que hace unos meses compré la Switch y me lancé de cabeza a por los primeros títulos de octava generación, voy a intentar quitarme el óxido acumulado y escribir un poco sobre el Pokémon al que llevo jugadas más de doscientas horas desde noviembre y que se ha convertido en uno de mis preferidos. Pese a sus multiples fallos o, mejor dicho, ausencias, Espada y sus expansiones ofrecen nuevas criaturas, una banda sonora espectacular y mecanicas tan adictivas como las aventuras Dinamax así que tengo muy claro que hice bien convirtiéndolo en mi primer juego de Nintendo Switch.


En 2018 se estrenaron los primeros juegos de Pokémon en Nintendo Switch (Lets Go Pikachu y Lets Go Eevee) y yo, como estaba inmerso en mis vicios a Fallout 4 y Digimon en Ps4 intenté no prestar atención a un producto que quizá nunca llegaría a jugar pues la consola no entraba en mis planes a largo plazo. Un año después, fue inevitable ver y leer análisis y opiniones sobre las nuevas entregas, Pokémon Espada y Pokémon Escudo. Qué rabia me daba aquello, entregas principales de Pokémon en consola de sobremesa mientras yo seguía creando nuevas partidas en mis juegos de 3DS y estaba enganchado al manga. Pero es lo que hay, no se puede tener todo en esta vida.

A finales de 2021, mi Playstation 4 decidió abandonar este mundo tras años de terrible sufrimiento haciendo más ruido que la turbina de un avión. Las opciones eran dejar de lado las consolas por un tiempo, probar con Xbox, comprar otra Ps4, gastarme el sueldo de un ministro en una Ps5 o.......la más obvia. Pokémon, Zelda, Mario, Animal Crossing, quizás Digimon y agunos de esos JRPG que duran más que Cuéntame. Era el momento de comprar una Nintendo Switch y aceptar que siempre he sido el público objetivo de la malvada corporación japonesa. Así que un día entré en casa con un pack de consola+Mario Kart y la cajita de Pokémon Espada dispuesto a disfrutar como un niño de treinta años que por fin puede lanzar Poke Balls en una pantalla grande y descubrir regiones y especies nuevas por primera vez en muchos años.


Soy ese tipo de fan que algunos odiarán, si una franquicia de videojuegos me gusta mucho voy a quedarme embelesado con casi cualquier cosa que saquen. Y así fue en Galar, el lugar donde se desarrollan las aventuras de Pokémon Espada. Olvidé todos los análisis, todas las páginas de Wikidex que había leído, y empecé a disfrutar de cada paso que daba y cada combate que disputaba. Elegí sin dudarlo a Grookie, el monito verde, como mi Pokémon inicial y poco a poco fuí añadiendo compañeros al grupo mezclando criaturas completamente nuevas cuyo tipo no me sabía aún (¡cuánto tiempo sin cometer errores con los tipos!) con viejos conocidos de los que no podía prescindir como Eevee o Sneasel. Los mimaba a casi todos, lo cual es un problema cuando te paras a entrenar todos los que encuentras como hago yo. No habia equipo titular a excepción del monito porque me parecía justo que el inicial tuviera preferencia. Esto también impedía que fuese con niveles altos a los gimnasios, un efecto secundario muy agradecido para tener combates minimamente reñidos que aprendí durante mis viajes en Pokémon Y, porque Espada es incluso más sencillo que aquel.

Lo que más me sorprendió, además de tener un area enorme para explorar y capturar criaturas que ya no se mantenían invisibles  ni provocaban combates aleatorios, fueron las animaciones y la música durante los combates principales. Le doy mucha importancia al ambiente que se crea en las situaciones cruciales de un videojuego y esos temas cañeros que sonaban mientras me enfrentaba a líderes de gimnasio que convertían a sus ases en Dinamax (Pokémon gigantes con más poder) hacían que me animara mucho. 
Ahí noté el "problema" de la dificultad porque es un poco decepcionante terminar rápidamente con un enemigo gigante que ha hecho sonar un tema realmente chulo. No quiero que los juegos principales de Pokémon sean difíciles, aunque sea un veterano de la saga (cómo duele decir eso) no voy a pedir que me pongan líderes con habilidades de friki competitivo, pero creo que deberían tener una curva de dificultad real. Que todos empecemos en un juego sencillo que nos vaya enseñando poco a poco para enfrentarnos a desafíos mayores, aunque estos no se hagan especialmente complicados para nadie, pero que se note que los hemos superado porque sabemos más y no porque nuestro equipo está al nivel 50 y no al 45.


Cuando llevaba cuatro o cinco medallas de gimnasio compré el Pase de Expansión y aquello fue el último paso para engancharme totalmente. Más zonas, más especies (Urshifu se convirtió en mi nuevo Pokémon preferido de todas las generaciones) y las Aventuras Dinamax, una mecánica muy adictiva que descubrí al jugar la última expansión, a la que solo se puede acceder completando todo lo anterior. 
Disputar varios combates usando a y luchando con Pokémon aleatorios para alcanzar a uno de los muchos legendarios que se habían incluido en estas Nieves de la Corona. Si todo va bien, en diez minutos has completado una vuelta entera y obtenido cuatro o cinco Pokémon con muchas probabilidades de ser shiny/variocolor. Pues nada, auriculares con algún podcast largo sobre cómics o política y a hacer Aventuras Dinamax sin parar. Fácil, divertido y útil a día de hoy cuando quiero dejar descansar un rato algún otro juego al que me esté viciando. Una noche escuchando tres horas de tertulia sobre Los Vengadores de Bendis mientras capturas Pokémon en combates que son distintos cada vez no está nada mal, y después se duerme de lujo. Si consigues soltar el mando y no le das a empezar otra vuelta por puro acto reflejo, claro.

Estoy hablando de una mecánica que sirve para alargar el juego y tenernos entretenidos sin que tener que dedicar toda nuestra atención a la consola, pero ojo, que esto es una ínfima parte de lo que ofrece Pokémon Espada. Repetir la Liga con diferentes equipos, completar la Pokédex (desde mi primera partida a Pokémon Y que no me precupaba por hacer esto), explorar la Isla de la Armadura para mejorar al nuevo legendario y enfrentarnos a nuevos entrenadores, participar en las expediciones para encontrar Pokémon Legendarios nuevos y antiguos en Nieves de la Corona y participar en el Torneo Final de líderes y campeones que, si bien no es nada complicado, es un regalo para los fans acérrimos de Espada y Escudo porque es como volver a disfrutar otra vez de los combates de gimnasio de la región.
Lo que intento decir es que me gusta muchísimo este juego y no me arrepiento de una sola de las horas que he invertido en él y que seguramente siga inviertiendo durante un tiempo. Mi próximo objetivo Pokémon es hacerme con Leyendas Arceus, o con los remakes de Diamente y Perla, quién sabe. Estoy ansioso por comprobar si el resto de entregas de la franquicia me van a dar el mismo vicio que Espada aunque, para que engañarnos, no es difícil imaginar la respuesta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario