martes, 9 de febrero de 2016

Cine: El Caballero Oscuro (2008)


Estas críticas están basadas en una opinión personal y no pretenden servir a ningún otro propósito más que el de expresar un punto de vista. Se dan detalles del argumento, por lo que leerlo es responsabilidad de cada uno.

Creo que ya lo dije cuando hablé sobre la trilogía Arkham, pero Batman nunca había sido un superhéroe que me llamase la atención hasta que empezaron a salir los nuevos videojuegos y la saga cinematográfica dirigida por Christopher Nolan. Hace poco he vuelto a verme esas grandes películas que rompieron todos los moldes sobre las adaptaciones de superhéroes, alcanzando así una calidad reconocida incluso por los detractores del género, y debo confesar que me he dado cuenta de muchísimas cosas que se me habían pasado por completo las otras veinte veces que había disfrutado de las tres películas (no entiendo la causa, pero me está pasando con muchas otras).

Preferiría saltarme los comentarios sobre la primera, Batman Begins, ya que es la que menos disfruto y no estoy tan atento a los detalles, e ir directamente a la segunda y mejor de las tres, El Caballero Oscuro.
Años atrás dudaba sobre cuál era la mejor película del Batman de Nolan, si la segunda o la tercera, pero desde esta última y atenta sesión peliculera he despejado todas las dudas y me ha quedado claro que Nolan logro hacer dos adaptaciones buenas y una realmente épica. La coherencia argumental, el realismo y, sobretodo, una unión perfecta entre los actores y sus papeles hacen de El Caballero Oscuro una obra maestra.


Si algo ha caracterizado siempre a Batman es que son pocos los héroes que pueden competir con su realismo y su temática, siendo uno de los pocos personajes populares del cómic que no deja la seriedad y madurez para ocasiones especiales, sino que está construido sobre esos conceptos. El Caballero Oscuro aprovecha esa cara oscura (valga la redundancia) del justiciero de Gotham y de la ciudad que intenta salvar de sí misma, saltándose los límites que separan a los buenos de los malos y a los cuerdos de los locos. Batman no es el buenazo de la película, es más, nadie llega a serlo completamente, y esa es la razón de que pueda disfrutarse de todos y cada uno de los personajes.
Muy pocos cumplen un rol predeterminado y fácilmente reconocible, son personajes singulares y complejos, por lo que gran parte de mi opinión estará centrada en ellos.

En cuanto al argumento, poco puedo decir, ya que se centra completamente en el desarrollo de los personajes cuando un psicópata que se supone impredecible pone todo su mundo patas arriba. Gotham siempre ha sido una ciudad con problemas, con criminales campando a sus anchas y un tío vestido de negro que se pasea impunemente por las calles dando palizas, pero es la llegada del Joker lo que hace que todos se pongan en alerta.
"Altera el orden establecido y el mundo se volverá loco" es una de las muchas frases que dejan claro el mensaje de la película. ¿Acaso eran todos unos santos hasta que llegó el payaso loco?


No me atrevería a definir al Joker (último papel de Heath Ledger, por el que fue premiado póstumamente con un Oscar) como un villano. Él es el nexo entre la trama y el resto de personajes, es el que hace salir la oscuridad de Gotham y la hipocresía de sus habitantes. Es un asesino psicópata, un auténtico monstruo, pero es plenamente consciente de ello. Él es siempre real, siempre sincero con su naturaleza. Es un "malo" atípico, porque su función no es hacer el mal, sino demostrar que no hace falta ser un trastornado vestido de carnaval para ser una mala persona.
Esto le sale bien durante toda la película, engañando a Batman e incluso a la mayoría de los espectadores (entre los que me encontraba yo hasta que al fin me percaté de todo).

Harvey Dent (Aaron Eckhart, al que conocí en "Gracias por fumar") no se vuelve loco por la muerte de Rachel o la pérdida de media cara, sino que siempre ha estado loco. Esas tragedias sirven como la gota que colma una vaso que Dent, a base de voluntad y carácter, mantenía siempre tapado (creo que la falsa muerte de Gordon también influye). Todo en El Caballero Oscuro es tan "real" y creíble que un hombre que de pronto viola la ley y mata personas (recordemos que estaba dispuesto a matar al hijo de Gordon, un niño inocente) no puede ser alguien que "se ha vuelto así de repente". Además, es el fiscal de Gotham, la ciudad ficticia con más criminales y funcionarios corruptos, es imposible que sea un hombre tan puro y feliz como finge en sus primeras apariciones.


Batman/Bruce Wayne (Christian Bale) se ve envuelto en los tejemanejes de estos dos porque, bueno, porque quiere. Lucha para proteger la ciudad, y Joker se interpone. Quiere a Rachel (Maggie Gyllenhaal, que lo hace mil veces mejor que Katie Holmes), y Harvey Dent sale con ella. Confía en Jim Gordon, y Jim Gordon necesita a Batman. Sus motivaciones son tan morales como personales y nos permiten disfrutar de un protagonista muy humano. El Caballero Oscuro no es Batman, es Bruce Wayne con un traje.
No es uno de esos héroes de película que los espectadores contemplamos desde abajo, como algo imposible e incomprensible, sino un personaje que podemos percibir como un auténtico ser humano. Una percepción que se hace posible gracias, en parte, a su mayordomo Alfred (Michael Cane), que se come la pantalla en todas sus apariciones mientras contempla a la única persona que quiere en el mundo arriesgar su vida cada día de forma instintiva (de nuevo, más locura).

Ahora bien, si tengo que quedarme con una única actuación esa es la de Gary Oldman en el papel de Jim Gordon. Es el único personaje normal y con sentido común, pero también el más indefenso y el que, para intentar mantener el orden, debe confiar en hombres que no son merecedores de su confianza. Su bondad (sí, a él si le considero bueno) no le hace ningún bien, ni a él ni a su estabilidad familiar, pero no conoce otra forma de hacer las cosas. Creo que el verdadero héroe de Gotham es Gordon, y el propio Caballero Oscuro parece ser consciente de ello.


Ahora bien, habiendo dejado claro que el principal atractivo de la película son sus personajes (y las personas que hay detrás), me gustaría destacar tan solo un par de escenas que tienen muchísimo peso en el mensaje central de la película.
La primera es la aparición de Sal Maroni (Eric Roberts) en el hospital justo después de la muerte de Rachel y el ingreso de Dent. El mafioso más poderoso de la ciudad se acerca a Gordon, un policía, y le dice "esto tiene que acabar", confirmando lo que el Joker quiere dejar claro en su famoso discurso (de una escena posterior) de que todos tienen un "plan" y un orden establecido que no quieren ver peligrar.

La otra es la de los ferrys, una de mis partes preferidas de la película. Una embarcación llena de ciudadanos, la otra de criminales, cada grupo debe pulsar el interruptor que matará al otro o todos volarán por los aires. Mientras los ciudadanos se dejan llevar por los prejuicios y únicamente el miedo les impide segar docenas de vidas, un preso agarra el interruptor del otro ferry y lo tira por la ventanilla. Y ninguno de sus "horribles compañeros" dice nada.
"Hago lo que deberías haber hecho tú desde el principio", le dice el preso al policía encargado del ferry. La interpretación de esta escena puede no ser políticamente correcta, pero la considero muy necesaria.
Estos "mensajes", unas actuaciones insuperables y una puesta en escena realista y envolvente hacen que El Caballero Oscuro sea mucho más que una película de superhéroes. Hacen que sea una verdadera muestra de excelencia.

 

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