Acabas de atravesar una zona boscosa en la que te las has tenido que ver con una horda de trasgos y ahora caminas tranquilamente por una pradera hacia tu próxima aventura cuando, sin previo aviso, ves un majestuoso grifo lanzarse en picado desde las alturas hacia tu posición. La única forma de derrotarlo es unir fuerzas con tus compañeros, mientras uno le quema las alas tu te subes sobre la bestia para impedir que alce el vuelo y los demás puedan golpearla.
Sin embargo, el grifo ignora el daño y bate sus alas, elevándose por los aires y provocando que te golpees contra el suelo. Y vuelta a empezar.
Un amante de la literatura de fantasía, así como de los juegos de rol con un ambiente medieval siempre ha deseado encontrarse en una situación así en un videojuego.
Aunque existen varios títulos capaces de imitar la sensación de estar viviendo una aventura verdaderamente épica (por desgracia muy pocos han cosechado éxitos destacables) recientemente he adquirido uno que me ha proporcionado una experiencia inigualable en este sentido: Dragon's Dogma.
Aunque existen varios títulos capaces de imitar la sensación de estar viviendo una aventura verdaderamente épica (por desgracia muy pocos han cosechado éxitos destacables) recientemente he adquirido uno que me ha proporcionado una experiencia inigualable en este sentido: Dragon's Dogma.






