Aunque he sido fan del cómic americano desde niño nunca le he prestado la debida atención, al menos si obviamos mis dos etapas de coleccionables de Planeta sobre Spiderman, algún volumen especial de otros personajes, números sueltos de Spawn y tres o cuatro Team Up. El descubrimiento del manga en mi adolescencia rompió casi todos los vínculos con los superhéroes de Marvel y DC al tener a Naruto, Bleach o One Piece acaparando toda mi atención, viendo además muchas más facilidades en la compra del producto japonés que en el americano (no soy fan de nada que no sea recopilatorio y mucho menos del formato grapa). Me gusta tener todo numerado o recopilado, sin desorden, sin saltos y sin ausencias muy destacables, así que tardé en darme cuenta de que la solución a mi "abandono" del cómic americano estaba en los volúmenes recopilatorios de crossovers o etapas principales de cada obra. Tras esperar un tiempo para terminar algunas publicaciones manga decidí informarme bien y hacer una lista con una buena parte de Marvel y algunas cosas de DC.
Sin embargo, tenía una espinita clavada desde hacía más de diez años y que tenía prioridad antes que ninguna otra saga comiquera: Las primeras Secret Wars y, más en concreto, el recopilatorio de Panini con todos y cada uno de los números que conformaron este gran evento marvelita.
Sin embargo, tenía una espinita clavada desde hacía más de diez años y que tenía prioridad antes que ninguna otra saga comiquera: Las primeras Secret Wars y, más en concreto, el recopilatorio de Panini con todos y cada uno de los números que conformaron este gran evento marvelita.






